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Portalibros de cuero

Portalibros de cuero.
Es un trabajo de mayor importancia y más artístico, para el cual se debe utilizar un trozo de cuero seleccionado, cortado según molde. En la figura se ve, junto a las herramientas, un álbum del lado interno con la efigie de San Cristóbal.
1. Boceto: en primer lugar, es necesario determinar las dimensiones del portalibro (altura, 30 cm; ancho, 24 cm). Bosquejo para el dibujo definitivo de San Cristóbal. Los ornamentos lineales pueden trazarse directamente.
2. Cortar el cuero; cortar también dos tiras largas y estrechas, y dos anchas y cortas, todas para aplicar interiormente, más los tientos.
3. Humedecer el cuero con una esponja.
4. Trazar las líneas rectas con escuadra y plegadera. Las estrías deben tener un brillo oscuro en el fondo; si fuera necesario, se repite el trazado de la misma línea.
5. Dibujar sobre el anverso del cuero humedecido. Se sujeta el dibujo y se traza con lápiz sin presionar.
6. Luego se marcan las líneas del dibujo, presionando con una aguja de tejer roma. Las líneas principales de mayor extensión, siempre que no fueren curvas, se marcan y acentúan con la plegadera. Puede lograrse un efecto plástico, presionando en algunos lugares más que en otros. Una línea puede trazarse de tal modo que todo el contorno del cuero no presionado se destaque como si estuviese acolchado. Hay que tener sumo cuidado para no manchar el cuero, pues cuando está mojado es muy sensible, no sólo a la suciedad, sino también a la presión (uñas, aristas de la regla).
7. El forro.- se corta lienzo de color claro, cartón, algodón y una hoja de papel de seda. El forro tiene exactamente las mismas dimensiones que el   portalibros. El cartón y el algodón llegan por ambos lados hasta el lomo, el cual recibe un refuerzo de género.
8. Se pega el cartón, y sobre él una capa de algodón; encima de éste, el papel de seda. Distancia del borde exterior: 1 cm todo alrededor. El refuerzo para el lomo de este portalibros no es de cartón, sino que consiste en una tira de género fuerte.
9. Se adelgazan los bordes del portalibros y de las tiras internas; luego se pega el forro en los bordes y las tiras de cuero por los costados; se perfora todo alrededor y se pasan los tientos.
El portalibros terminado constituirá, sin duda, un trabajo delicado, que podrá obsequiarse en determinadas oportunidades.
Portalibros de cuero que muestra una escena bíblica. El dibujo está inspirado en un relieve del portal de bronce de una catedral (siglo XI).