Entradas con la etiqueta ‘moldes para tarjetas españolas’

Tarjeta española en manila y encaje

Manila y encaje.
Sutil combinación de tonos en un refinado diseño.

Materiales: Cartulina mate marmolada en tono manila de 19 por 26 cm. – Fragmento de blonda de papel blanco adecuada Pintura de relieve para tela tono blanco nacarado – Marcador dorado – Givré a elección – Adhesivo de contacto – Varios.

Herramientas: Tijera curva, pequeña Cortante o cúter – Lápiz – Regla – Otros.

Procedimiento:
Recortamos cuidadosamente el sector deseado de la blonda, mediante la tijerita.
Colocamos el recorte sobre el ángulo superior indicado de la cartulina y dibujamos su contorno con el lápiz.
Troquelamos la cartulina, dejando un margen, para pegar sobre éste el motivo de la blonda.
Doblamos por la mitad la cartulina.
Decoramos con pintura de relieve el aplique, adherimos givré y resaltamos a gusto con marcador dorado.
Fileteamos con marcador dorado, a 1 cm. del borde.

Nota: Puede obtenerse una atractiva sensación de tercera dimensión, si delineamos los contornos de los calados de la blonda, contra el frente de la cara interna. El mismo modelo cambia de modc sorprendente si reemplazamos la blonda de papel blanco por otra metalizada oro, así como la cartulina por otro tono y textura.

Tarjetas españolas en punto cruz

Punto cruz, sobre papel símil canevá.
Esta modalidad se suma a las múltiples disciplinas que adopta la Tarjetería Española, para enriquecer su expresividad plástica.
La misma consiste en recrear en el papel vegetal el efecto de los antiguos bordados en PUNTO CRUZ, valiéndose de una sencilla cuadrícula impresa en papel vegetal, que reproducimos en la página anterior.
Este patrón de papel facilita la tarea para transferir cualquiera de los diseños aquí presentados (u otros), mediante el trazado de simples líneas diagonales dispuestas en cruz, dentro de cada casillero y, posteriormente, repujadas por su reverso, sobre un paño adecuado, para otorgarles el relieve de un bordado.

Estas guías bases, sustituías de los antiguos hilados de canevá, facilitan a la vez, el trabajo de picado, mediante punzones de cuatro puntas, de hermosas puntillas realizadas en la técnica centroamericana o brasilera, sin la necesidad de interponer mallas metálicas para diagramarlas, sino sólo una superficie de cuerina que permita su troquelado.
Dichas puntillas pueden realizarse en serie, interponiendo varias capas de papel vegetal debajo de la cuadrícula maestra; en la primera fase; ya que la segunda (desprendimiento de los calados) se ejecuta por capa, mediante una pequeña tijera de bordar (con puntas finas y curvas).
Los materiales empleados para marcar las cruces son simples marcadores de fibra, microfibras, plumas cucharita cargadas con tinta china en diversos tonos, lápices policromos y una fantástica versión de motas nacaradas, como la utilizada en uno de los modelos aquí desarrollados.

Los motivos o diagramas pueden basarse en la recreación de patrones específicamente destinados a bordados, tejidos y crochet.
El papel símil canevá puede ahora obtenerse fácilmente por nuestros lectores, empleando las cuadrículas impresas, tras una simple fotoduplicación en toner blanco sobre papel vegetal del gramaje deseado, multiplicando así, en serie los moldes seleccionados.
Podremos combinar esta sencilla técnica con la aplicación de motivos cuidadosamente extraídos de BLONDAS DE PAPEL, ingresando a una estremecedora exploración por las más exóticas creaciones de tarjetería artesanal…