Manualidades tela
UN ZOOLÓGICO CASERO
¡Oye, tú! -parece decir el enorme y corpulento dromedario al minúsculo anima-lito de rafia que lo mira desafiante-. ¡Me parece que perdiste la línea! -y piensa, sacándole la lengua: “¡Qué esqueleto de pajas resecas, mísera armazón de alambre retorcido!”.
Estas cosas desagradables suelen suceder también entre los muñecos. Un grupo de alegres niños de quinto grado se había reunido para confeccionar algunos juguetes para los hermanitos menores, pues no faltaba mucho para Navidad. Primeramente prepararon animales de hule, pero de pronto desearon hacer un animalito para ellos mismos, más bonito, mejor formado, más original, de aspecto divertido y alegre, para lucirlo en un estante, entre los almohadones del sofá o en el coche de papá. Y he aquí el resultado.
