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Manualidades decorar

Imaginemos que queremos confeccionar un bolso para la compra y que la simple unión de las piezas de rafia, por medio de costuras normales, no nos satisface. Pues bien, encararemos las dos piezas con los lados del derecho hacia el interior. Entonces, entre las dos piezas, colocaremos el ribete de forma que el bordón quede en el interior y la pestaña coincidiendo exactamente con los dos bordes de las piezas. Pasaremos el pespunte y abriremos la rafia. Entre pieza y pieza se encontrará el bordón, que dará un mayor realce a nuestro trabajo (véase la figura) No debe olvidarse que, si bien la consistencia de la rafia es muy notable, las dimensiones de las asas de una bolsa para ir a la compra o para playa o deben ser muy grandes. El peso que se introdujese en la bolsa deformaría la rafia. Por eso, lo más aconsejable en bolsas de este tipo es colocar las asas de madera, que también pueden encontrarse en el mercado.
Sin embargo, hay personas que prefieren otro tipo de asas, de lona o de plástico, por ejemplo, ya que no gustan de que el mencionado bolso quede rígido.
En este caso, lo más apropiado es proceder a la colocación de los llamados olíaos, o sea, esas arandelas metálicas que contornean el agujero practicado en el género.

Muñecos de cartón

Pasemos ahora a los muñecos de cartón. No nos referimos, naturalmente, a los muñecos que tienen volumen. Esos, ya lo hemos dicho, requieren procedimientos y maquinaria que escapan a las posibilidades de las industrias caseras. Nos referimos a los muñecos de cartón planos con extremidades articuladas.
Veamos: Sobre un cartón de relativa consistencia se dibujarán la cabeza y el cuerpo del muñeco que se desee. Después, por separado, las dos piernas y los dos brazos. Si este trabajo se ha de efectuar para la venta, ni qué decir tiene que los materiales empleados deben ser de calidad. Sobre todo las pinturas con que se coloree el muñeco. Una vez tenemos todas las piezas debidamente pintadas y recortadas, se procede a unirlas al cuerpo por medio de grapas o de clavos con dos puntas que puedan abrirse por la parte posterior, de forma que las dos piezas queden unidas pero con cierta movilidad. Las extremidades deben unirse al cuerpo por la parte posterior de éste y no por delante del mismo. Ya tenemos el muñeco completo. Ahora, de lo que se trata es de darle movilidad. Para ello ataremos un hilo de plástico entre los dos brazos y otro igual entre las dos piernas (véase la figura 7). Con un tercer hilo de plástico uniremos de forma vertical las dos ligazones anteriores dejando un cabo largo al extremo del cual ataremos una anilla. Si sujetamos el muñeco por la cabeza o le clavamos en una pared y tiramos de la anilla presionando hacia abajo, comprobaremos que las extremidades del muñeco se mueven como si éste estuviera bailando.
Si la fabricación de estos muñecos adquiere una cierta importancia, sería conveniente proveerse de una máquina, relativamente pequeña, para unir las extremidades del muñeco a su cuerpo. Dicha máquina es utilizada por muchos zapateros, guarnicioneros e imprentas para hacer remaches, al mismo tiempo que queda un agujero. El remache consiste en un pequeño tubito de metal dorado que al ser aplastado se abre por los bordes, creando el remache propiamente dicho.
La fabricación de estos muñecos para adornos de habitaciones infantiles, por ejemplo, tiene mucha aceptación. Como caso curioso indicaremos que en París existe una tienda especializada en la fabricación y venta exclusiva de este tipo de juguete.
Si, además de articular las cuatro extremidades al unirlas con el cuerpo, articulamos también éstas por los codos y por las rodillas, el efecto será sorprendente. El sistema del hilo de plástico seguirá siendo el mismo. La articulación de codos y rodillas se realizará por simple movimiento.