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Manualidades figuras

Con la rafia tejida puede construirse todo tip de bolsas para la playa, para la compra, asientos protectores de sillas y de butacas, cojines para los automóviles (especialmente en el verano, debido a que esta fibra es sumamente fresca), esterillas para playa, alfombras de grandes dimensiones para las casas de campo, etc.
Ya hemos dicho anteriormente que la rafia tejida es fácil de trabajar. Sin embargo, en su empleo deben observarse algunas precauciones. Por ejemplo, ha de saberse cómo bordear los cantos, una vez el tejido cortado, con el doble fin de darles consistencia y de evitar que las fibras del canto se deshilen. Tal deshilado lo evitaremos ribeteando los bordes que deben quedar al aire.
Existe en el mercado un tejido bastante delgado, tratado químicamente y cuyo aspecto es por completo igual al de la piel natural. Dicho tejido se maneja y se cose tan fácilmente como la propia rafia.

Las lámparas colgantes

Las lámparas colgantes nacieron, y generalmente para ello se las emplea, para la iluminación de la mesas de comedor, en general, de ambiente enteros. En este caso, a cambio, se les ha dado una aplicación ligeramen inhabitual. En efecto, es! lámpara colgante, con si corola de vidrio opalino, que constituye su «sombrero», cae justamente en el centro una mesilla instalada ent dos divanes en ángulo, i lámpara colgante cumple por consiguiente, en esti ejemplo, la misma funcii que habitualmente es la propia de una lámpara d¡ mesa.
Una lámpara ¡nusitadi tanto como diseño cuan como material: de heclx está constituida por muchos «pétalos»  También ella es usada p iluminar una zona de conversación.

DECORACIÓN DE LAMPARAS COLGANTES

De todos los tipos de lámparas, las colgantes son actualmente, por cierto, las más usadas. Esto depende de su relativa versatilidad, y sobre todo de su característica de poder iluminar todo un ambiente de manera discretamente uniforme, o bien una parte del mismo de modo concentrado. Las lámparas colgantes son utilizadas en especial para iluminar las mesas del comedor (sobre las cuales son casi obligadas), los escritorios (aquí, y según la elección, después de las lámparas de escritorio propiamente dichas), y los ambientes pequeños como las entradas y los corredores.
A menudo son incluso utilizadas para iluminar grandes ambientes de estar y muchos dormitorios: usos éstos, salvo las debidas excepciones, decididamente poco aptos dadas sus características (en especial la iluminación del dormitorio). Naturalmente, existen diversos tipos de lámparas colgantes, todos adaptables a un uso particular.
Para iluminar la mesa del comedor son necesarias lámparas que no encandilen, directa o indirectamente, es decir con sus reflejos, a los comensales. La forma más simple (y falta de defectos sustanciales) es el casquete semiesférico, con lamparilla plateada que impide el encandilamiento cuando se alza la mirada.