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Diversos tipos de arbustos

Hippophae rhamnoides. Arbusto espinoso de la familia de las Eleagnáceas, muy rústico, poco exigente, follaje verde grisáceo, flores poco aparentes y frutos abundantes del tamaño de una arveja, de color anaranjado a rojo.
Kbrria japónica. Rosácea llamada también Corchorus japónica, arbustiva, de hasta tres metros de altura, ramaje decorativo de color verde, flores solitarias de color amarillo, simples y de regular tamaño en el tipo; se conocen variedades con flores dobles y coloraciones que van del amarillo pálido alanaranjado. Es poco exigente en cuanto al suelo y prefiere los lugares soleados.
Lacerstroemia indica. Bonito arbolillo de la familia de las Litráceas, cultivado como planta aislada o en grupos; es poco exigente en cuanto al suelo y sufre con el frío. Las flores se presentan en racimos apretados y pueden ser de colores variados, entre ellos el blanco, rosado, lila, rojo y violado. Resiste bien a la poda y puede cultivarse como arbolillo de copa o como arbusto.
Lilas. Oleáceas arbustivas originarias de Europa y Asia, muv conocidas y cultivadas en los jardines por su hermosa y perfumada floración. La especie más cultivada es la Syringa vulgaris, de la que se conocen infinidad de tipos y variedades, de flores simples y dobles, colores blanco puro, crema, lila, rojo, violáceo, etc., las que se presentan siempre en apretados racimos altamente decorativos. La planta es muy rústica, poco exigente siempre que se la cultive en climas templados y resiste muy bien a la poda.

Bordados a máquina

Bordados a máquina
Si usted, señora, se compra una máquina de coser, sea de la marca que fuere, tiene usted derecho a que la enseñen a utilizarla. Una máquina de coser no sólo sirve para hacer costuras, sino también para bordar. La máquina de coser tiene toda una serie de pequeños accesorios, de muy fácil aplicación, que le permitirán hacer infinidad de labores: festones, cadenetas, punto de abeja, vainicas, bodoques, calados, etc. Las casas especializadas en ventas de máquinas de coser tienen personal especialmente adiestrado para enseñar a las compradoras, durante diez o doce días, todos los secretos de dichas máquinas. Transcurrido este corto lapso de tiempo, usted puede comenzar a realizar, primero, labores para su uso particular y más tarde, cuando ya haya adquirido una cierta práctica, pensar en explotar comercialmente este aprendizaje y el dinero invertido en la compra. No le será difícil encontrar, entre su propio vecindario, una clientela susceptible de hacerle encargos. E incluso puede que dichos encargos le lleguen a través de una tienda.
Si usted compra una sábana bordada, por ejemplo, ¿cuánto paga por ella? Además del precio de la tela y de los porcentajes de los comerciantes, el precio del bordado realizado. Tal diferencia es la que usted cobraría si hubiera realizado el trabajo.
El bordado a máquina es utilizadísimo para adornar sábanas, mantelerías, iniciales para pañuelos y camisas, etcétera.
El precio sobre los trabajos realizados habrá que fijarlos, naturalmente» de acuerdo con las tasas existentes en el mercado y con la demanda del momento.