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Articulos de decoracion

El muestrario que podríamos presentar de es tipo de prendas sería inacabable. Nos limitaremos a reseñar sólo un vestido para niña.
Para el modelo que presentamos se necesitan siete ovillos de lana de cuatro cabos (cinco color azul noche, una blanca y una roja) y un par de agujas del n.° 3. Como complemento y para hacer el adorno, se utilizará también un ganchillo del número 2.
Las medidas e indicaciones que vamos a proporcionar corresponderán a una talla apropiada para una niña de unos cuatro años. Si se desea confeccionar una talla más pequeña o más grande, las medidas deben disminuir o aumentar proporcional-mente.
El punto a emplear será el que normalmente se designa como «del derecho», que se obtiene realizando una vuelta del revés y otra del derecho.
Las medidas del patrón las daremos en centímetros para evitar confusiones, ya que si las diésemos en número de vueltas, teniendo en cuenta que no todas las personas trabajan con el mismo apretado, podríamos ocasionar algunas desproporciones.
Lo más aconsejable es realizar el patrón en un papel de seda, teniendo en cuenta las medidas e ir comprobando con dicho patrón el trabajo que se va realizando (véase la figura).

La Mujer es la principal protagonista del hogar

¿Por qué la mujer es la principal protagonista de las industrias caseras?
Indudablemente, gran parte de las lectoras estarán casadas. Quizá muchas de ellas habrán tenido la sensación, en uno u otro momento, de ser una carga para el marido, un elemento improductivo que más que una ayuda constituye una carga para el presupuesto familiar. Quizá tales mujeres habrán querido conciliar el trabajo con la vida del hogar, sin poder conseguirlo. Muchas habrán exclamado alguna vez: «¡Ah, si no fuera por los chicos…!» Pero los niños existen, están ahí y no se les puede desatender. ¿Cómo salir a trabajar fuera de casa, cuando los bebés necesitan del cuidado de sus madres? Hay que bañarlos, darles la papilla, tienen que dormir la siesta, etc. Y más que el trabajo físico —con ser mucho—, los niños constituyen, sobre todo, una gran exigencia de horario que no permite ni siquiera pensar en tener una actividad laboral fuera del hogar. Muchas esposas que habían conti^ nuado su vida profesional después de casadas se han visto obligadas a suspenderla después de la llegada del primer niño, sobre todo durante los primeros años de vida del bebé. Todos los intentos para incorporarse de nuevo a la vida laboral han tropezado, a la hora de querer llevarlos a la práctica, con graves inconvenientes.
Sin embargo, cada vez más, en el mundo moderno se impone que la mujer trabaje, que tenga sus ingresos propios, su independencia económica. Cada vez con mayor fuerza resulta necesario que la mujer sea en el hogar no solamente el ama de casa que se cuida de lavar la ropa y de hacer la comida, sino una colaboradora que comparta realmente, con marido, tanto la responsabilidad económica co: la moral. No intentaremos, ni mucho menos, dar en es líneas una solución a los muchos problemas que las mujer moderna tiene planteados. Eso sería trabajo de economistas y sociólogos y requiere sesudos estudios y planificaciones a escala nacional. Simplemente intentaremos, modestamente, apuntar posibles soluciones individuales que remedien en parte el problema de las mujeres que quieren trabajar, sin necesidad de abandonar su hogar durante muchas horas del día.