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Fabricacion madera

Sería anacrónico dedicar nuestros esfuerzos a perfeccionar un escurreplatos de madera, cuando la sociedad de consumo nos ofrece vistosos e higiénicos artefactos de plástico para dichos menesteres. O más aún, como en el caso de las lavadoras, cuando ya existen para el servicio del ser humano máquinas capaces de fregar y de secar por sí solas los cacharros de la cocina.

Artesania madera

No tendría ningún objeto, por ejemplo, que el que desarrollase la industria casera de la madera fabricase tablas de lavar en una época en que las lavadoras eléctricas y superautomáticas invaden el mercado y son preferidas por las amas de casa.

Carpintería madera

La construcción de pequeño mobiliario de arte es muy apropiada para el desarrollo de la industria casera de la madera. Hoy en día debemos decantarnos a la construcción de aquellos muebles u objetos que no pueden ser construidos en serie o que si lo fueran no tendrían nunca el toque artístico que nosotros podemos darle.

Objetos de madera

Por ejemplo, supongamos que hemos introducido un tornillo de cabeza plana en una superficie que queremos que quede completamente lisa para ser pintada. Aunque apliquemos más pintura sobre la parte en que está el tornillo, éste siempre se destacará. Ahora bien, si antes de aplicar la pintura hemos tenido la precaución de disimular la cabeza con un poco de serrín engomado, cuando la superficie absorba la pintura, será muy difícil adivinar dónde se encuentra el tornillo.

Manualidades en madera

Manualidades en madera
Los objetos que se pueden realizar en madera son innumerables y consideramos un poco inútil su enumeración. Hemos de presuponer que las personas interesadas por un trabajo de este tipo disponen, como mínimo, de cierta habilidad manual que les predispone a hacer pequeños trabajos en sus hogares. Si esta habilidad manual se complementa con algunos consejos prácticos, el resultado puede ser muy positivo.

Sierra de calar

En cambio, si colocamos hacia arriba la dirección de los dientes, nada impedirá que el objeto se desplace y para sujetarlo tendría que realizarse mucha fuerza. Esto son consejos simples, pero muy útiles a la hora de la práctica. La sierra de calar requiere un entrenamiento particular. Al principio parecerá difícil seguir la forma del motivo con la sierra. Pero pronto se dominará con tal perfección que incluso los dibujos más complicados podrán realizarse como si se tratase de un juego.

Calado madera

Calado madera
De esta manera, al mover el pedal la forma del corte se dirigirá hacia abajo. Si no existiera la mesa, la fuerza de la sierra desplazaría hacia abajo el objeto a calar. La propia mesa lo sujetará y el esfuerzo a realizar para sujetar la plancha de madera será mínimo.

Uniones madera

Una vez dispongamos de este dato, con ayuda de una barrena se practicará un agujero en uno de los puntos donde luego debe quedar el vacío. Este agujero nos permitirá pasar la hoja de la sierra de calar que con anterioridad habremos separado del tornillo que la sujeta para fijarla de nuevo en su sitio correspondiente, una vez la hoja haya cruzado el agujero practicado a tal efecto. La hoja de la sierra de pie debe estar colocada preferentemente con los dientes inclinados hacia el suelo y su parte dentada hacia nosotros.

Ensambles de madera

Una vez dispongamos de una cierta práctica, podremos comenzar el trabajo en serio, comenzando por la construcción de pequeños objetos. Marcos para cuadros, por ejemplo.
En el caso de querer practicar calados de adornos en las maderas a emplear, será preciso anteriormente dibujar sobre la citada madera el motivo a calar.

Trabajar madera

Trabajar madera
Hay que aprender a clavar clavos al hilo y al través de las fibras; aserrar también en los dos sentidos de las vetas; poner tornillos adecuadamente; practicar junturas de trozos de madera de la forma que antes hemos indicado; fabricar ángulos rectos con dos listones perfectamente ensamblados, sin ayuda de clavos ni de tornillos; encolar; cepillar la madera con el instrumento apropiado, siempre en el sentido de las vetas; practicar agujeros con barrenas; lijar las superficies y los cortes que queden rasposos después de haber sido aserrados; y, en general, practicar con todas las herramientas de que se disponga, como en el caso de la sierra de pie, si es que se posee ésta.