Archivo de la categoría ‘EL MIMBRE’

Mimbres

La propia experiencia será quien aconseje qué cantidad de material debemos preparar, para que nunca sea mayor de la que se precise en un par de días de trabajo.
Antes de seguir adelante, quizá sea necesario aconsejar que los principiantes que se inicien en este tipo de trabajo comiencen por realizar los trabajos más sencillos, a fin de obtener alguna práctica antes de empezar el trabajo en firme. El mimbre, como todo, requiere una mínima experiencia para que su acabado y la fabricación de los objetos sea perfecto.
Los métodos que vamos a detallar a continuación permitirán al principiante fabricar cestos redondos, cuadrados, ovalados o triangulares, pero todos ellos muy sencillos. Quizá el más fácil de todos sea el llamado tejido circular, para el que deben utilizarse mimbres de 5 mm de diámetro, con una longitud aproximada de un metro y medio.

La humedad necesaria para los mimbres

¿Cómo se produce la humedad necesaria para los mimbres? O bien se puede meter el mimbre en agua, cuidando que los recipientes que los contengan posean las dimensiones suficientes para cubrirlos de agua en su totalidad, o bien envolviéndolos en unas arpilleras, que deberán mantenerse completamente humedecidas durante el espacio de tiempo que sea necesario, de acuerdo con las indicaciones que hemos dado anteriormente.
Para la utilización casera del mimbre, este último sistema quizá sea el más adecuado, ya que también lo más corriente es que se utilicen los mimbres no demasiado largos.
Después que el material haya sido humedecido convenientemente, será preciso sacarlo del agua o de las arpilleras y dejarlo en reposo durante unas cuatro o cinco horas. Si el tamaño de los mimbres es inferior a un metro, con dos horas será suficiente.
Naturalmente, todas estas instrucciones que detallamos quizá no puedan o no necesiten ser observadas al pie de la letra. La propia experiencia en el trabajo indicará a cada cual las normas a seguir, más que todos los tratados sobre el género. La calidad del material y las condiciones climatológicas con que se realice la operación influirán notablemente en todos estos preparativos preliminares. Lo que se trata de conseguir es que los mimbres estén bien preparados, para que su flexibilidad impida que se quiebren a la hora de ser trabajados.

De mimbre

Los mimbres pueden adquirirse en el mercado, debidamente preparados para la fabricación. Si hemos hecho referencia a este reposo necesario en el mimbre es para que la persona que desee trabajarlo tenga un cierto conocimiento de la cuestión y sepa distinguir los mimbres de buena calidad y los de mala calidad.
El mimbre recién cortado recibe el nombre de mimbre verde o en bruto y el seco, el de marrón u oscuro.
Si el mimbre se quiere utilizar en color blanco, será preciso remojarlo para eliminarle la corteza.
Los tamaños del mimbre van desde 90 cm de largo hasta 2,70 m y su diámetro suele tener unos 6 mm. Antes de la fabricación de los objetos, la operación preliminar que debe ser observada rigurosamente, consiste en remojar el mimbre. Los grados de humedad variarán según el espesor de la rama. Así, por ejemplo, los mimbres que tienen un espesor aproximado de 5 mm, y una longitud de 1 m ó 1,3 metros, habrá que mantenerlos en remojo durante dos o tres días. Los que sean más largos, aun teniendo el mismo diámetro, habrán de estarlo durante cuatro días. Los que tengan 6 mm de espesor y una longitud de 2,5 m permanecerán en remojo durante cinco días y cuando las medidas del mimbre sobrepasen las indicadas, como mínimo durante una semana.

Muebles mimbre

El mimbre es la rama de un arbusto que también responde a este nombre y que crece en lugares pantanosos. Anualmente se procede a podar las ramas del mimbre para obtener la materia con la que han de construirse infinidad de objetos. Ahora bien, el mimbre, para poder trabajarse, debe haber estado, como mínimo, un año en reposo desde que ha sido cortado. A la hora de su utilización, las ramas de mimbre deben estar completamente secas, e incluso muchos fabricantes prefieren que el reposo que hemos mencionado sea de dos o tres años.

MIMBRE

Lo más corriente en los trabajos de mimbre es la fabricación de cestas, de cuya variedad de modelos no es preciso hablar, por ser de sobra conocida.
Lo que resulta interesante precisar es que, para poder realizar trabajos en mimbre, se necesitan herramientas adecuadas, aunque no muy numerosas ni caras. Por ejemplo, la llamada podadera de cesteros, el punzón, la cizalla, la llave, la planchuela de hierro y un juego de cuchillas, uno de cuyos modelos incluimos en la figura.
Otros elementos imprescindibles son la tabla faldera, la prensa a tornillos y la plataforma, cuyas características quedan también definidas en el grabado que hemos mencionado anteriormente.